¿EN QUE CONSISTE EL ANUNCIO DE LAS
BUENAS NUEVAS?
Por Erick Vivanco
©
Dabár Qodesh. La Palabra Pura de YHWH
Volviendo a la
senda antigua...
Nota: En este estudió la palabra “Elohim” que es “El
Poderoso”, reemplaza a la palabra “Dios”
Introducción:
En este
estudio bíblico hablaremos sobre en que consiste realmente el anuncio de las buenas
noticias o más bien conocido como el evangelio. Ciertos grupos religiosos al
hacer proselitismo, o sea, al predicar para ganar adeptos, incluyen dentro de su
predicación del "evangelio" el anuncio de un paraíso y/o un Juicio de
condenación a los incrédulos. Lo
cual, no estaría mal enseñar si se hace de acuerdo a las escrituras. Sin
embargo, ese tipo de enseñanzas solo se debería divulgar en profundidad, una
vez que las personas que hayan creído en Yeshua, decidan ser discípulos,
para que de esa manera puedan ser
adoctrinados e instruidos en base a la sana doctrina que se encuentra solo y únicamente
en las escrituras cuando no se desvirtúan estas mismas. No obstante aquello, el anuncio de la
buena noticia no consiste en el anuncio del paraíso, ni del Infierno, ni del
juicio, sino que en comunicar la buena noticia, ¿Y cual es esa buena noticia? Lo
veremos en este estudio bíblico, el cual sin duda alguna nos ayudara a ser
mejores predicadores del evangelio.
Primero que nada, para saber que en que consiste la predicación del evangelio,
veamos que significa la palabra
"evangelio" en el griego. Según el diccionario de Griego y Hebreo
Strong la palabra "evangelio" es lo siguiente:
Strong: G2097
εὐανγελίζω
euangelízo;
de G2095 y G32; anunciar buenas nuevas («evangelizar») espec. El
evangelio, noticia, nueva, predicar,
Evangelio, anunciar, bueno.
Podemos
ver entonces, que la palabra "evangelio", es igual a; “Buen mensaje
o a Buena noticia”. Ahora bien, ¿De que se constituye este buen mensaje
o esta buena noticia? Es lo que a continuación traeremos a colación. Cabe decir, que la palabra
"evangelio" también puede ser vista desde el
punto doctrinal, como se menciona en Galatas 1:8-9, pues nadie puede traer otro evangelio diferente
que el que ha sido anunciado por el Mesías y sus enviados. No obstante, en esta
ocasión centraremos nuestro estudio en la palabra "evangelio", como el buen mensaje
o la buena noticia que es
dirigida a la humanidad que se encuentra sin el Mesías Yeshua en sus vidas.
¿Cual es la buena noticia?
Para
responder a esta pregunta, tenemos que ver en las escrituras cual fue el mandato
del Mesías Yeshua respecto de como sus discípulos y enviados debían de transmitir
correctamente la buena noticia. En el mundo cristiano, este mandamiento es
llamado la como “La gran comisión”. Veamos que nos dice, nuestro Maestro y
Señor Yeshua:
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad
el evangelio a toda
criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no
creyere, será condenado. (Marco 16:15-16)
Este
pasaje es uno de lo más importantes, a la hora de definir en que consiste la
transmisión de la buena noticia, pues en él vemos tres cosas importantísimas que se
involucran a la hora de predicar el evangelio, las cuales detallo a continuación:
El evangelio puede y debe
ser predicado a todo el mundo...
Las
escrituras en muchas ocasiones nos señalan que el reino y gobierno del altísimo
llegaría no solo a Israel, sino que también a los gentiles, es decir a todas
las naciones de la tierra. De hecho, eso fue lo que sucedió con la predicación
de los primeros enviados. Tal es el caso del gentil Cornelio, (Hechos 10)
varón que junto a su familia escucho la buena noticia y el reino del
Altísimo llego a su hogar. Aquel testimonio bíblico es prueba eficaz de
que el reino del Altísimo se a de establecer por medio de la predicación
de la buena noticia, la cual debe alcanzar a todos los hombres. Es
decir, que desde que la buena noticia es anunciada en el mundo, todos
los hombres de todos los pueblos y naciones, a cuantos el Señor nuestro
Elohim
llamare, tienen la oportunidad de acceder a la salvación. Sobre esto, el
testimonio de los Apóstoles, en el libro de los hechos, dice lo siguiente:
“Entonces
Kefas/Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Elohim
no
hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del
que le teme y hace justicia” (Hechos 10:34-35)
“Mientras aún hablaba Kefas/Pedro estas palabras, el espíritu santo cayó sobre todos
los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con
Kefas/Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase
el don del espíritu santo” (Hechos 10:44-45)
“Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a
Elohim, diciendo:
¡De manera que también a los gentiles ha dado Elohim arrepentimiento para vida!”(Hechos
11:18)
“Pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente
y también al griego; porque no hay acepción de
personas para con Elohim” (Romanos 2:10-11)
Tal como
lo describen los pasajes, la voluntad del Altísimo es que su reino y gobierno,
llegue a través de la locura de la predicación de la buena noticia (1Cor. 1:18)
a todos los hombres de la tierra, no distinguiendo sexo, ni raza, ni
nacionalidad. Todos los hombres pueden alcanzar la salvación por medio de
Yeshua, pues en eso consiste la buena noticia, en que la salvación no es solo
de una nación, (Israel), sino que ahora por la gracia del Altísimo ha llegado a
toda la humanidad. Cabe decir, que la salvación viene de los Judíos, (Juan 4:22)
pero esto no significa, que la nación de Israel salve a los hombres, sino que el
Mesías Yeshua el cual es varón Judío y por ende un Israelita,
por él
viene la
salvación YHWH y a través de su sangre él a unido a dos pueblos, el judío y
el gentil, haciendo de ambos uno el Israel de Elohim, por medio de la fe en el Mesías judío Yeshua.
“Pues todos sois hijos de Elohim por la fe en el Mesías Yeshua;
porque todos los que habéis sido bautizados en el Mesías, del Mesías estáis
revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay
varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en el Mesías Yeshua”
(Galatas 3:26-28)
La Fe debe ser
anunciada como requisito para acceder a la salvación...
La buena
noticia consiste en comunicar que la salvación se obtiene por medio de la Fe en el Mesías Yeshua, y la gracia del don de
Elohim. Justamente una de
las cosas más importantes en el anuncio de la buena noticia, es el comunicar
que los hombres aun siendo destituidos de la gloria y el resplandor del Altísimo
(Romanos 3:23), han alcanzado en este siglo el perdón para sus pecados, no por
medio de sus bondades u obras, sino que por medio de la fe en el sacrificio
redentor del Mesías Yeshua. De hecho, las escrituras están llenas de pasajes
bíblicos donde se menciona a la fe en el Mesías como un requisito
principal para ser salvo. Veamos:
“Porque por gracia sois salvos
por medio de la fe; y esto no de
vosotros, pues es don de Elohim; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios
2:9)
“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo
del Hombre sea levantado, “Para que todo aquel que en él cree, no
se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Elohim al mundo, que ha dado a su Hijo
unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas
tenga vida eterna. Porque no envió Elohim a su Hijo al mundo para condenar al
mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. ” (Juan 3:14-17).
“Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo
que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta
es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y
cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”
(Juan 6:39-40)
“De cierto, de cierto os digo:
El que cree en mí, tiene vida eterna. Yo
soy el pan de vida” (Juan 6:48)
Como
podemos apreciar estos pasajes, y muchos más en el nuevo testamento, nos hablan
acerca de la Fe, como parte del anuncio de la buena nueva. A fin de que el
hombre sea salvo por medio de la Fe en el Mesías Yeshua, y tenga vida eterna y
no muera eternamente. (Juan 6:39). En el anuncio del evangelio se debe dejar
claro, que la salvación no es por obras, es decir, ni las muchas bondades y
obras de caridad valen, a la hora de la salvación del alma, pues si no se tuvo
fe y confianza en el Mesías Yeshua, tales buenas obras son vanas, o como dice el
profeta “un trapo de inmundicia”.
“El requerimiento del
bautismo para la salvación como confirmación de la Fe que se tuvo al oír el
mensaje”
Otro
asunto que no podemos dejar de lado, en cuanto al correcto anuncio del
evangelio, es el que nos enseñan las escrituras respecto a que es necesario que
en este anuncio se mencione la necesidad del bautismo. Tal como dice el
pasaje de Marcos 16:14-15. La predicación de la buena nueva no consiste solo en
hacer a la gente creer en el Mesías Yeshua, sino que también que esa fe produzca
obediencia para el bautismo.
“Y
habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para
todos los que le obedecen” (Hebreos 5:9)
Es decir
que el Mesías Yeshua vino a ser autor de la salvación no solo para aquellos que
dicen creer y no le obedecen. Sino que para aquellos que realmente tienen Fe verdadera y le creen y que por ende le obedecen. No olvidemos
nosotros que Santiago dice: "Los demonios también creen y tiemblan".
Es por eso
que en el anuncio de la buena noticia siempre es necesario el anuncio del
bautismo, que sirve para la confirmación de la Fe que se ha tenido en el
Mesías Yeshua, de esa forma bautizándose en las aguas, ellos logran el perdón de
los pecados. Veamos algunos pasajes que nos demuestran, que el bautismo siempre
fue parte del anuncio de la buena noticia de los primeros enviados.
“Arrepentíos, y bautícese
cada uno de vosotros en el nombre de Yeshua, el Mesías, para perdón de los
pecados; y recibiréis el don del espíritu santo” (Hechos 2:38)
¿Lo puede usted ver? El Apóstol Pedro en su primer anuncio sobre la buena
noticia comento a los oyentes sobre la necesidad del arrepentimiento, por
cierto, arrepentimiento que no vendría antes sino se tuviese Fe en el Mesías Yeshua.
Pedro además en su discurso ratifico sobre
la necesidad del bautismo para el perdón de los pecados. Es decir que dentro
del primer anuncio de la buena noticia que hace uno de los principales siervos de la primera
iglesia, se considera como base importante el anuncio del bautismo. Sigamos
viendo otros pasajes:
“Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de
Elohim y
el nombre de Yeshua el Mesías, se bautizaban hombres y mujeres. También
creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con
Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito”
(Hechos 8:12)
Si bien en este
pasaje no se dice explícitamente que Felipe comento en su anuncio de la buena
noticia, a el bautismo, es absolutamente lógico pensar que si lo hizo,
pues dado a su predicación sobre el reino del Altísimo y la buena noticia, es
que muchos hombres y mujeres por haber creído se bautizaban en las aguas,
confirmando así la obediencia en el Mesías Yeshua. Veamos otros pasajes:
“Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le
anunció el evangelio de Yeshua Y yendo por el camino, llegaron a cierta
agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo
que Yeshua es el Hijo de Elohim. Y mandó parar el carro; y descendieron
ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron
del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y
siguió gozoso su camino” (Hechos 8:35)
“Mientras aún hablaba Kefas/Pedro estas palabras, el espíritu santo cayó sobre todos
los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con
Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don
del espíritu santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban
a Elohim. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua,
para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también
como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Yeshua.
Entonces le rogaron que se quedase por algunos días” (Hechos. 10:44-48)
“Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto,
Shaul/Pablo, después de
recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos,
les dijo: ¿Recibisteis el espíritu santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron:
Ni siquiera hemos oído si hay espíritu santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues,
fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Shaul/Pablo:
Yojanan/Juan
bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en
aquel que vendría después de él, esto es, en Yeshua el Mesías. Cuando oyeron
esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Yeshua Y
habiéndoles impuesto Shaul/Pablo las manos, vino sobre ellos el espíritu santo; y
hablaban en lenguas, y profetizaban” (Hch. 19:1-6)
“Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y
lava tus pecados, invocando su nombre” (Hch. 22:16)
Como usted lo
puede ver, en todos estos pasajes se menciona al bautismo como el resultado
efectivo del correcto anuncio de la buena noticia, es decir, si bien, no se
menciona explícitamente el anuncio del bautismo, es de manifiesto que EL
BAUTISMO SI SE INCLUYO SIEMPRE EN EL ANUNCIO DE LA BUENA NOTICIA. Eso es lo
que claramente hizo el primer evangelista de la Iglesia, el Apóstol Pedro.
(Hechos 2:38), y es lo que nosotros también debemos de hacer en nuestro anuncio
de la buena noticia.
¿Marco 16:14-15
incluye el anuncio de la condenación?
En este
versículo del evangelio de Marco 16:15-16, la condenación no es parte del
anuncio de la buena noticia, sino que es la consecuencia del rechazo
a esta, es decir que, por no creer en el Mesías Yeshua
automáticamente el hombre esta bajo la condenación. Tal es el caso de otro
pasaje, el de Juan 3:18, a la luz del cual podemos entender bien, que el
Mesías no enseño que dentro del anuncio de la buena noticia deba ir siempre de forma explicita el anuncio de la condenación, sin embargo
esto no significa que no pueda ser pronunciada de manera leve. ¿Qué quiero decir
con esto? Que el anuncio de la buena noticia del reino del Altísimo, no se evoca
profundamente en el anuncio del lago de fuego y o paraíso, sino que en la
persona, vida y obra del ungido Yahweh, Yeshua el Mesías.
Veamos:
“El que en él cree, no es condenado;
pero el que no cree, ya
ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo
de Elohim. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los
hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Juan
318-19)
Como
podemos apreciar, la condenación no es un tema que tenga que estar explicado
profundamente en el anuncio de la buena noticia, si no que es la
consecuencia de rehusar creer en el unigénito hijo del Altísimo, Yeshua
el Mesías. Con esto también decimos que la predicación del evangelio también
excluye temas mas profundos y doctrinales tales como, la inmortalidad o mortalidad del alma, la teología y
estudio de la deidad, la segunda venida del Mesías, la tribulación, por cierto,
esto dos últimos temas, que a menudo se usan para atraer y contristar al
incrédulo y traerlo al camino. No obstante esto, el real anuncio de la buena noticia,
no consiste en ninguno de aquellos temas doctrinales, que son de uso y estudio
de personas que ya han creído y se han bautizado en obediencia a la fe del
Mesías Yeshua.
“Lo que nos dice Lucas
24:46-48”
Otro
pasaje que incluye otras cosas al mensaje de la buena noticia, según el mandato
que los primeros discípulos recibieron de parte del Mesías Yeshua, es el del
evangelio de Lucas, veamos:
“Y les dijo:
Así está escrito, y así fue necesario que el Mesías padeciese, y
resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre
el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando
desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas” (Lucas
24:46-48)
Aquí el
Mesías nos enseña tres cosas importantísimas a saber a la hora de transmitir
correctamente la buena noticia, estas sirven para incluir en la predicación y
para saber cual es la base de ella. Veamos a continuación, estas tres cosas
tan importantes.
“Predicamos en el nombre y
por orden del Mesías Yeshua”
Primero que nada, este pasaje
nos enseña que la buena noticia deber ser predicada en el nombre del Mesías,
es decir, Yeshua, él es quien nos da la orden de transmitir a la
humanidad el mensaje de la buena noticia, por lo tanto, a la hora de decir quien
es la persona que nos envía a esta gran comisión, debemos responder nuestro jefe
es el Mesías Yeshua. De hecho los primeros enviados los Apóstoles de la
Iglesia, sabían que no trabajaban por si mismos sino que tenían la orden del
Mesías de dar comunicar la buena noticia, veamos que nos dicen las escrituras:
“Pues no me envió el Mesías a bautizar,
sino a predicar el
evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la
cruz del Mesías. (1Cor 1:17)
¿Lo puede
ver usted? Pablo/Shaul confiesa que, quien le dio la orden de anunciar la buena
noticia es el Mesías Yeshua, es decir, el deseo de ganar adeptos para el reino,
no es un capricho, sino que un sincero deseo que es obediente a la
orden del Señor. ¡Él es quien nos envía! Por lo tanto, su vida y obra, además de
su poder en nosotros, son nuestras mejores cartas de presentación.
“La predicación de la buena
noticia debe contener el anuncio del arrepentimiento”
Una de las
cosas que nunca debe faltar en el anuncio de la buena noticia es que en esta
predica
siempre se debe mencionar la necesidad del arrepentimiento, ¿Qué es
arrepentimiento? Esta palabra significa, cambio de actitud, volverse de lo malo,
es decir, que en la transmisión del evangelio se debe exhortar a los hombres que
de sus malos caminos se vuelvan al Altísimo y se arrepientan de sus malos
pecados. Sin duda alguna este arrepentimiento es permitido siempre por el
Altísimo, el cual por medio de la fe en el mensaje de Yeshua, permitirá que los
incrédulos accedan al arrepentimiento y así el les perdone. Veamos algunos
pasajes:
“En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y
diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha
acercado” (Mateo 3:1-2)
“Desde entonces comenzó Yeshua a predicar, y a decir:
Arrepentíos, porque
el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17)
“Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio.
Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al
arrepentimiento” (Mateo 9:13)
“Pero Elohim
ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus
profetas, que su Mesías había de padecer. Así que, arrepentíos y
convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de
la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hechos 3:18-19)
“Bautizaba Juan en el desierto,
y predicaba el bautismo de arrepentimiento
para perdón de pecados”
“Y saliendo, predicaban que los hombres
se arrepintiesen” (Marco
6:12)
Son muchos
mas los pasajes bíblicos que nos enseñan que el arrepentimiento es parte del
anuncio correcto de la buena noticia. En estos pasajes notamos, que no solo los
Apóstoles fueron quienes les predicaban el arrepentimiento a los oyentes, sino
que desde Juan el bautista, pasando por el Mesías Yeshua, se hace mas claro que
la voluntad del mas alto es que a la hora de comunicar el gobierno y reino
Yahweh, se les predique a los hombres la gran necesidad del arrepentimiento de
los pecados, ante la presencia del mas Santo.
La predicación de la buena noticia debe contener el
anuncio del perdón de los pecados...
Si el
anuncio de la buena nueva, contiene la reprensión al arrepentimiento, también
debe entonces contener el perdón de los pecados. Eso es justamente, lo que el
Mesías Yeshua nos enseño en el pasaje de Lucas 24,46-47, pues una de las mayores
tareas de la predicación del evangelio, es informar a los hombres que los
pecados les pueden ser perdonados en el Mesías Yeshua el cordero del Altísimo
que quita el pecado del mundo. Veamos algunos pasajes:
“A éste,
Elohim ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a
Israel arrepentimiento y perdón de pecados” (Hechos 5:31)
“De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren,
recibirán perdón de pecados por su nombre” (Hechos 10:43)
“Sabed, pues, esto, varones hermanos:
que por medio de él se os anuncia
perdón de pecados” (Hechos 13:38)
Al
apreciar estos textos vemos que la voluntad del Altísimo con establecer su reino
y gobierno a través de la predicación del evangelio, es perdonar los pecados del
hombre, ya que antes esto no podría haber sido una realidad, pues si bien, en
la Torah se ordenaba la expiación de los pecados por medio de los sacrificios,
estos, no quitaban el pecado del corazón del hombre, ¡por eso es que parte de la
buena noticia, consiste en que ahora por medio del sacrificio de un hombre,
nuestros pecados son perdonados y además borrados de nuestro ser por medio de la
sangre del cordero.
“LOS APÓSTOLES Y EL TESTIMONIO
DE LA BUENA NOTICIA”
Los
Apóstoles del Mesías, son un gran aporte a la hora de saber cual es la mejor
forma de trasmitir al incrédulo la correcta buena noticia. Veamos algunos
pasajes bíblicos, desde donde comprobaremos en que consiste el anuncio de la
buena noticia.
“Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a
Kefas/Pedro y a los otros
apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Kefas/Pedro les dijo:
Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Yeshua
para perdón de los pecados; y recibiréis el don del espíritu santo” (Hechos
2:37-38)
En esta
hermosa predicación del Apóstol Kefas/Pedro al pueblo judío y gentil residente, notamos la eficacia del
correcto mensaje, pues en él se señala el compungimiento de corazón de los que
oyeron, tan bueno fue este mensaje que los que oían al Apóstol, dijeron; “¿Qué haremos?”
La respuesta de Pedro, fue correcta, pues corresponde al
anuncio de la buena noticia, él dijo; “arrepentíos y bautícese”. Como ya
hemos visto, el arrepentimiento y la inmersión, son parte fundamental de la
buena noticia. Veamos otro pasaje:
“Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón.
Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares
con tu boca que Yeshua es el Señor, y creyeres en tu corazón que Elohim le levantó de los
muertos, serás salvo” (Romanos 10:8-9)
Notemos
muy bien lo que dice el Apóstol Pablo: “Esta es la palabra que predicamos”
¿Cuál es esa palabra predicada por los primeros enviados? El Apóstol Pablo
responde a esto diciendo; “que si confesares con tu boca y creyeres con el
corazón que Yeshua es el Señor y que YHWH, le levanto de entre los muertos,
serás salvo”. Es decir que en este pasaje vemos otra cosa que debemos añadir al
mensaje de la buena noticia, ¿Qué es aquello que debemos también considerar, en
la predicación de la buena nueva? ¡Es la confesión de labios, sobre que el
Mesías Yeshua es el Señor de la vida y que el Altísimo resucito a su hijo el
Mesías Yeshua de entre los muertos! Por lo tanto tenemos dos cosas más que
añadir a la correcta forma de anunciar el evangelio:
1.-
La
confesión de labios y la fe de corazón.
2.-
La fe en que
Elohim trajo a resurrección de entre los muertos a nuestro Señor Yeshua.
Es decir,
que el mensaje del evangelio debe centrarse siempre en la persona
del Mesías Yeshua.
“Varones israelitas, oíd estas palabras:
Yeshua Nazareno, varón aprobado por Elohim
entre vosotros
con las maravillas, prodigios y señales que Elohim
hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;
a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado
conocimiento de Elohim, prendisteis y matasteis por manos de
inicuos, crucificándole; al cual Elohim levantó, sueltos los dolores de la
muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella” (Hechos 2:22).
El Apóstol
Pedro en su primer discurso, nos muestra claramente que el mensaje del evangelio
debe ser “Mesianicocentrico”. Es decir, el centro del mensaje de
la buena noticia, como ya he dicho antes, es la vida y obra del Mesías Yeshua.
Veamos otros pasajes que nos confirman esto:
El apóstol
Pablo nos dice que él ha predicado siempre al Mesías Yeshua. Es decir Yeshua ha sido el
centro de su mensaje:
“Porque si viene alguno
predicando a otro Yeshua que el que os hemos
predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u
otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis” (2Corintios 11:4)
El
testimonio de la predicación de todos los primeros enviados en el libro de sus
hechos, dice lo siguiente:
“Y todos los días, en el templo y por las casas,
no cesaban de enseñar y predicar a Yeshua” (Hechos 5:42)
“Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.
Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a al
Mesias” (Hechos 8:5)
“Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días
con los discípulos que estaban en Damasco. En seguida predicaba Mesias
en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Elohim. Y todos
los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en
Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos
presos ante los principales sacerdotes? Pero Saulo mucho más se esforzaba,
y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Yeshua era
el Mesías” (Hechos 9:19-22)
“Además os declaro,
hermanos, el evangelio que os he predicado, el
cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo,
si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en
vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que
el Mesías murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue
sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”
(1Corintios 15:1-4)
Notemos
además que el mensaje del ángel a Miriam, la madre física del Mesías, es sobre
que él seria el principal motor y generador de la buena noticia:
“Pero el ángel les dijo: No temáis, porque yo os doy nuevas de gran gozo,
que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de
David, un Salvador, que es el Mesías el Señor” (Lucas 2:10)
Por lo tanto, aunque para los judíos no creyentes el Mesías es
tropezadero, y para los gentiles es una locura, para nosotros el es poder del
altísimo. Pues en el se centra principalmente el anuncio de la buena noticia, él
es el generador y
consumador de nuestra Fe.
“Pues no me envió el Mesías a bautizar,
sino a predicar el evangelio;
no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz del Mesías.
Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero
a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Elohim”
(1Corintios 1:17-18)
La Buena Noticia es el
Reino de Elohim sobre los Hombres...
“Y los envió a predicar
el reino de Elohim, y a sanar a los
enfermos” (Lucas 9:2)
En los
evangelios se usa muchas veces la frase: “El evangelio del reino” Tal
frase expresa la voluntad del mas alto, la cual es establecer su gobierno de una
vez y para siempre en todos sus hijos. Las escrituras nos dicen lo siguiente:
“Después que Juan fue encarcelado, Yeshua vino a Galilea
predicando el evangelio del reino de Elohim” (Marcos 1:14)
“Y recorrió Yeshua toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos,
y
predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda
dolencia en el pueblo” (Mateo 4:23)
Y será predicado
este evangelio del reino en todo el mundo, para
testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14)
¿Qué nos
quieren decir estos pasajes? Estos hermosos textos nos comunican el comienzo de
lo que es el Reino y Gobierno del Altísimo, sobre los que han creído en
su hijo Yeshua y han obedecido a la buena noticia. Tal reino y gobierno es una
realidad en nuestras vidas particulares, pero aun no es una realidad en el mundo
entero. Es decir, tal gobierno del altísimo, aun no acaba de manifestarse por
completo. El gobierno del más alto, comenzara a manifestarse por completo, una
vez que el Mesías Yeshua junto con sus hijos comience a gobernar la tierra por
mil años. (Apocalipsis 20:6) Este gobierno tendrá su manifestación completa,
cuando el Mesías el hijo de Yahweh, entregue al Padre todo lo que le sido
sujetado a él, por su mismo Padre. Entonces será cuando por la eternidad el
Altísimo gobernara por los siglos de los siglos por la eternidad, pues, como
dice revelaciones, “las primeras cosas ya habrán pasado”.
“Luego el fin,
cuando entregue el reino al Elohim y Padre, cuando
haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es
que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.
Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. Porque todas las cosas
las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido
sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las
cosas. Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces
también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas,
para que Elohim sea todo en todos” (1Corintios 15:24-28)
“No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz
del sol, porque Elohim el Señor los iluminará; y reinarán por
los siglos de los siglos” (Apocalipsis 22:5)
La Buena Noticia debe ser Predicada a
todo el Mundo para Testimonio...
“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para
testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14)
“Y es necesario que el evangelio sea predicado
antes a todas las
naciones” (Mar 13:10)
Las
escrituras señalan la ordenanza de predicar el evangelio a todo el mundo, ¿Quiere decir esto, que los hijos del altísimo acabaran con la obra de predicar
el evangelio a todo el mundo? Como bien sabemos existen lugares, tales como
la ventana 10-40, lugar ubicado en el continente asiático, donde jamás se ha
oído sobre el Mesías Yeshua ni sobre su evangelio, es decir, estas etnias nunca
han oído el mensaje de la salvación. ¿Acabaran los hijos del altísimo con esta
tarea? Los hijos del Altísimo, si bien han
recibido la orden de predicar el evangelio a todo el mundo, no les
a sido ordenado que acaben la tarea hasta el fin de los días. Es por
esto, que las escrituras nos señalan que en los últimos días un
ángel/malak, que podría representar literalmente a un ser celestial o
simbólicamente a los seres
humanos, mensajeros de Elohim, sus hijos que les será revelado el verdadero
mensaje, para ser anunciado a las naciones. Las escrituras
nos dicen:
“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio
eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda
nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Elohim, y dadle
gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que
hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Revelaciones
14:6-7)
Como
podemos ver será la misma mano celestial que por medio de sus instrumentos, sus
hijos, acabara la obra de predicar la buena noticia a todo el mundo, esto servirá para
dar testimonio a todas las naciones, entonces vendrá el fin, (Mateo 24:14). Cabe
decir, que la interpretación de ese pasaje puede ser absolutamente literal, como
también simbólica, es decir, aquellos ángeles pueden representar a mensajeros
humanos enviados por Elohim, como también pueden ser literalmente Ángeles,
o sea cuerpo celestiales, los cuales predicaran y acabaran el anuncio del
evangelio para testimonio a todas las naciones, además anunciaran los
acontecimientos finales que deben acontecer a la hora del Juicio.
¿Incluye la Buena Noticia el Anuncio de
un Juicio?
El
evangelio no incluye fundamentalmente el anuncio del juicio, es decir,
que aquellos pasajes donde se menciona el juicio y/o condenación junto con el
mensaje de la buena nueva, no están enseñando que indispensablemente la
condenación, el lago de fuego, el juicio, tenga que ser incluida en el mensaje
de la buena noticia, sino que solamente son mencionados de forma breve, pues en
esos temas no se centra el mensaje, sino que en la vida y obra del salvador
Yeshua. Examinemos algunos textos que mencionan el juicio y/o condenación:
“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio
eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda
nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Elohim, y dadle
gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que
hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Revelaciones
14:6-7)
La
particularidad de este pasaje, es que el Mensajero del Altísimo que predicara el
evangelio, a toda las naciones y que menciona el juicio. Es que este, solo hace
una breve mención del Juicio, pues justamente la hora del juicio había
llegado, es decir, para que ninguna nación, ni pueblo, ni tribu se
excuse frente al Altísimo, es que el mensajero menciona la hora del juicio, pero
esto no quiere decir, que dentro de la buena noticia, él incluya de manera
fundamental el anuncio del Juicio, sino que hace mención a este pues en ese
momento su hora abra llegado. Veamos otro pasaje:
“El sol se convertirá en tinieblas, Y la luna en sangre,
Antes que venga el día
del Señor, Grande y manifiesto” (Hechos 2:20).
En este
pasaje el apóstol Pedro/Kefa en su primera predicación, hace mención a la hora del
juicio, o del día del Señor, pues Pedro/Kefa intentaba explicar la profecía del
profeta Joel (Joel Cáp. 2), la cual hacia mención al derramamiento del poder del
Altísimo, pues eso era lo que ocurría en ese momento, el espíritu de Elohim
estaba siendo derramado sobre los hombres y aquella profecía estaba teniendo
su cumplimiento. Aquella profecía acaba en el libro del profeta Joel, mencionando el gran día del Señor, o la hora de su juicio.
Es por eso que el
apóstol Pedro/Kefa hace mención del Juicio en su discurso sobre la buena noticia, no
por que el haya querido intencionalmente incluir en el anuncio del evangelio, el
anuncio del juicio de forma fundamental, sino que por la sencilla
razón, de que la profecía del profeta Joel, la cual habla sobre el derramamiento
del poder del Altísimo, en su final, también habla sobre el Gran día del Señor.
Conclusión
En
definitiva, el anuncio del evangelio consiste según los pasajes de Marco
16:14-15, en lo siguiente: El evangelio debe ser predicado todas las
naciones, el anuncio de la Fe en el Mesías Yeshua como requisito para la
salvación siempre debe estar en la predica del evangelio. El bautismo para
el perdón de los pecados, también corresponde al anuncio de las buenas noticias,
pues este es la confirmación de la Fe que se tuvo al oír el mensaje.
Aprendimos que
Marco 16:14-15
NO
incluye el anuncio de la condenación.
Sobre el
pasaje de Lucas 24:44-45 aprendimos que: Predicamos en el nombre y por orden
del Mesías Yeshua. La predicación de la buena noticia debe contener el anuncio
del arrepentimiento. La predicación de la buena noticia debe contener el anuncio
del perdón de los pecados.
Sobre el
testimonio de los Apóstoles, podemos decir que el mensaje siempre se centro en
la vida y obra del Mesías Yeshua. Ellos nos dan testimonio en sus predicaciones
sobre la buena noticia, sobre la resurrección de entre los muertos del Mesías
Yeshua, en el día tercero, además, el Apóstol Pablo, confirma que la palabra que
predican es; “la confesión de labios y la fe de corazón, sobre que el Mesías
Yeshua fue resucitado por su Padre de entre los muertos”. UNA DE LAS ENSEÑANZAS
PRINCIPALES DE LOS PRIMEROS ENVIADOS, ES QUE LA GENTE AL CREER EN EL MENSAJE DEL
EVANGELIO DECÍAN “HEMOS CREÍDO EN QUE YESHUA ES EL
HIJO DE ELOHIM” Por lo tanto, tenemos por general, que siempre la
parte mas fundamental de la buena noticia es que el mensaje se centre en la vida
y obra del Mesías Yeshua el hijo del Altísimo.
El
comienzo de la predicación de la buena noticia, también es el comienzo del reino
y gobierno del Altísimo sobre todos aquellos que creen en que Yeshua es el hijo
de Elohim. Este reino y gobierno se viene manifestando en los hombres que con fe,
han depositado sus vidas en el más alto. Sin embargo, este reino y gobierno aun
no se a manifestado por completo, pues se hará una total realidad una vez que el
Señor Todopoderoso haya vencido a todos sus enemigos y los haya puesto debajo de
la planta de sus pies. Será en ese momento, cuando el hijo entregara todo el
reino y dominio a su Padre, con el fin de que todos seamos en el Padre, del
Padre y por el Padre, por los siglos de los siglos y por la eternidad.
El
evangelio debe ser predicado todo el mundo para testimonio a todas las naciones.
Cuando esto se haga una realidad, pues el Altísimo se encargara de enviar a sus
mensajeros a acabar esta obra, entonces llegara la hora del juicio, y todas las
naciones que se encuentren vivas en aquel entonces, tendrán testimonio de haber
oído la buena noticia.
El
evangelio no incluye el anuncio explicito y fundamental de temas como; El
juicio, la condenación, el paraíso, la segunda venida, el lago de fuego, etc. Sino
que como ya hemos dicho, el evangelio incluye toda la buena noticia que tiene
que ver con la persona, vida y obra del Mesías Yeshua.
“¿Y cómo predicarán
si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los
que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”
(Romanos 10:15)
©
Dabár Qodesh. La Palabra Pura de YHWH

